Tras la polémica acontecida por las presiones del máximo mandatario italiano, a la finalización de dicho encuentro varios jugadores de aquel equipo reconocieron haber jugado la final bajo las amenazas de «Il Duce». Bajo la sabia batuta de Luis Aragonés y gracias al gol de Torres, España conquistó su segunda Eurocopa. Su primer encuentro, disputado en el Estadio Luzhnikí en Moscú, fue ante los mexicanos, donde cayeron por la mínima diferencia con un gol de Hirving Lozano a los 35 minutos. El comité organizador contaba con estadios de reciente construcción como el Estadio Nacional del Partido Nacional Fascista (remodelado en 1927), el Estadio de San Siro (1926), el Estadio Littoriale de Bolonia (1927) y el Estadio Giovanni Berta de Florencia (1931). El Estadio Nacional de Roma, sede de la gran final, y el Estadio Luigi Ferraris fueron remodelados para la ocasión.




